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Mercedes-Benz Fashion Week Tbilisi regresa como laboratorio de identidad, herencia y resistencia

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Lado Bokuchava en MBFW Tbilisi. Credits: Alicia Reyes Sarmiento | FashionUnited.
Por Alicia Reyes Sarmiento

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Situada en una posición estratégica entre Europa y Asia, Tibilisi, se configura como una superposición de capas históricas donde conviven la herencia soviética, la arquitectura brutalista y las iglesias medievales con una escena cultural vinculada a la música electrónica, el arte independiente y las nuevas comunidades creativas. Esta coexistencia de referencias ha convertido a la capital georgiana en un observatorio especialmente interesante para entender cómo los nuevos discursos culturales emergen desde contextos híbridos y en constante transformación.

Durante varios años, el circuito de la Mercedes-Benz Fashion Week operó como una red global de plataformas conectadas entre sí, dentro de la cual Tbilisi fue construyendo progresivamente una identidad propia. Diseñadores internacionales —entre ellos nombres españoles como Dominnico o Célia Valverde— participaron en la pasarela georgiana a través de programas de intercambio creativo que ayudaron a posicionar la ciudad dentro del radar internacional de la industria.

Tras un paréntesis de cuatro años, la Mercedes-Benz Fashion Week Tbilisi regresó del 7 al 10 de mayo de 2026 reafirmando el papel de la ciudad como un espacio de encuentro entre tradición y contemporaneidad. En esta edición, la moda volvió a funcionar no solo como plataforma comercial o ejercicio estético, sino también como herramienta de reflexión cultural y vehículo para articular nuevas narrativas creativas desde la región del Cáucaso.

“Creo que esta edición destacó tanto por la solidez de las colecciones como por la manera en que los diseñadores las presentaron; después de una pausa tan larga, se sintió como un verdadero soplo de aire fresco para nuestra ciudad”, afirmó Sofia Tchkonia, fundadora del evento. Además, subrayó la relevancia de MBFW Tbilisi como una plataforma esencial para la moda local que “desempeña un papel fundamental al permitir que los diseñadores georgianos presenten su trabajo desde su propio contexto cultural y lo proyecten hacia una audiencia global”.

La programación, desarrollada principalmente en Factory Tbilisi, reunió desfiles, instalaciones, conferencias y mesas redondas centradas en innovación tecnológica, sostenibilidad y nuevos modelos de producción.

Credits: MBFW Tbilisi.

El tejido de alfombras es una de las mayores expresiones del patrimonio cultural del Cáucaso, realizado además exclusivamente por mujeres. En la entrada principal de Factory Tbilisi, dos generaciones de maestras tejedoras llegadas desde Borchalo, al sur de Georgia, trabajaban en directo sobre un telar tradicional como parte de la instalación de Galib Gassanoff, finalista del LVMH Prize 2026 y ganador del Zalando Visionary Award.

Nacido en Georgia y formado posteriormente en Milán, Gassanoff presentó en Tbilisi una extensión de Institution, el proyecto que lanzó en 2024 y con el que ha desplazado su práctica desde el ready-to-wear hacia una investigación centrada en el patrimonio textil caucásico. Su trabajo incorpora técnicas ancestrales de tejido desarrolladas junto a comunidades rurales y las traslada a siluetas de construcción arquitectónica, situando la artesanía no como elemento decorativo, sino como estructura conceptual de una colección que, en esta ocasión ha sido increíblemente tejida partiendo de cordones de zapatos.

Galib Gassanoff en MBFW Tbilisi. Credits: Alicia Reyes Sarmiento | FashionUnited

La decisión de colocar el proceso artesanal en el centro de la experiencia expositiva también conectaba directamente con el trabajo que desarrolla Samoseli Pirveli, firma fundada en 2009 con la aspiración de volver a ver a nuevas generaciones utilizando prendas tradicionales reinterpretadas para la vida actual atraviesa tanto el trabajo de la firma como buena parte de la escena creativa local.

Desde el chokha masculino –un abrigo largo de lana, ajustado al cuerpo– hasta vestidos de seda y prendas bordadas manualmente, el proyecto ha construido una narrativa basada en la preservación activa del savoir faire local y en la reintroducción de códigos históricos dentro del vestuario contemporáneo.

Imagen de los trajes tradicionales de Georgia y capa de novia en el taller de Samoseli Pirveli. Credits: Alicia Reyes Sarmiento | FashionUnited.

La moda como espacio político

La pasarela se transforma en un espacio político a medida que avanza la colección de God Era, concebida como una respuesta directa al contexto del país, donde la creación convive con “la presión política, la incertidumbre social y una sensación constante de fricción entre apertura y restricción”.

En palabras de su fundadora, Nino Goderidze, crear desde Tbilisi implica “operar dentro de una constante fricción entre libertad y restricción”, una condición en la que la producción cultural no puede desvincularse del entorno político. “Estamos conectados con la cultura global, al mismo tiempo que estamo profundamente arraigados en una realidad local muy específica”.

God Era en MBFW Tbilisi. Credits: Alicia Reyes Sarmiento | FashionUnited.

Esta lectura atraviesa una propuesta que convierte la ropa en lenguaje y en archivo, incorporando referencias a la censura, la migración y la expresión queer como ejes estructurales. La idea de migración no se limita aquí a su dimensión geopolítica, sino que se desplaza hacia lo psicológico como una sensación persistente en la generación más joven que imagina el futuro desde la incertidumbre. En ese marco, las modelos desfilan diciendo: “debería irme, empezar una vida completamente nueva… quizá debería solicitar asilo.”

En paralelo, aparecen prendas recubiertas de “polvo”, como aquellas que muchas mujeres guardan para ocasiones "especiales", acumulando así no solo desgaste, sino también tiempo y significado. La colección también incorpora una reflexión sobre los mecanismos de silenciamiento en el espacio público, visibles en prácticas como el borrado sistemático de grafitis: “durante las manifestaciones, la gente deja grafitis y lemas por toda la ciudad, y al día siguiente a menudo están cubiertos de pintura negra”.

God Era. Credits: MBFW Tbilisi.

Entre herencia y futuro

Matériel

Esta lectura del vestuario como lenguaje y archivo encuentra resonancia en el trabajo de Matériel, una de las firmas más relevantes del panorama georgiano contemporáneo, que ha sabido consolidar una evolución continua a lo largo de los años. Considerada la casa de moda más antigua de Georgia aún en activo en su formato actual tras la caída de la URSS, sus orígenes se remontan a 1949 bajo el nombre de Materia.

Materiel en MBFW Tbilisi. Credits: Alicia Reyes Sarmiento | FashionUnited.

En esta edición, la firma ha presentado una colaboración en pasarela con el diseñador georgiano Lasha Mdinaradze, fundador de Gudu y ganador del Be Next Fashion Design Contest, en la que piezas esenciales del armario —como la gabardina, la camisa de oficina y el denim— se reinterpretan mediante siluetas exageradas, volúmenes arquitectónicos y guantes de ópera en cuero de colores vivos, elementos que elevan el conjunto y refuerzan el carácter expresivo de la propuesta.

Materiel. Credits: MBFW Tbilisi.

Lado Bokuchava

En este contexto, la figura de Lado Bokuchava, quien formó parte del equipo de diseño de Materiel durante siete años, encarna a una generación de diseñadores que ha transitado desde estructuras institucionales hacia proyectos independientes con proyección internacional. Su marca, inicialmente centrada en el womenswear y ampliada progresivamente hacia un enfoque más inclusivo, se articula en torno a la construcción de identidad a través del patrón y la forma.

Lado Bokuchava en MBFW Tbilisi. Credits: Alicia Reyes Sarmiento | FashionUnited.

Este enfoque ha permitido a la firma consolidar su presencia en mercados internacionales a través de una red de distribuidores como Ssense, Revolve y H.Lorenzo, entre otros, además de contar con su propia plataforma de e-commerce con envío global.

Lado Bokuchava. Credits: MBFW Tbilisi.

El propio Bokuchava describe su práctica como una forma de realización personal y emocional, donde la moda se convierte en un lenguaje capaz de traducir experiencias íntimas en narrativas compartidas. “Para mí, la moda es la forma más fuerte de comunicar mi visión del mundo y de transformar experiencias personales en algo que la gente pueda sentir y con lo que pueda conectar”.

Esto se materializa sobre la pasarela como una mezcla que se siente como si el grunge de los 90 hubiera tenido un romance con el futurismo industrial, pasando de la rigidez del vinilo con acabado glossy a la calidez de abrigos de pelo sintético tipo teddy, todo unido por un hilo conductor de herrajes metálicos y cuero.

Lado Bokuchava en MBFW Tbilisi. Credits: Alicia Reyes Sarmiento | FashionUnited.

Lenguajes emergentes

En el segmento del streetwear dentro de la escena contemporánea georgiana, Reckless explora el caos, la identidad y el sentido de pertenencia social a través de la indumentaria. Con una línea de producto centrada en prendas unisex que incluye sudaderas oversize, camisetas gráficas, pantalones y accesorios, su propuesta está dirigida a una audiencia de la Generación Z.

La dirección creativa y estratégica del proyecto está a cargo de un trío de jóvenes diseñadoras —Anka Koiava, Liza Kajrishvili y Masu Mtsariashvili—, responsables de dar forma a la colección Half Sleeper, que se adentra en el espacio inestable entre el sueño y la vigilia, “donde las emociones se intensifican y la estabilidad parece siempre provisional”, articulando así una lectura psicológica de la juventud atravesada por la tensión constante entre evasión y confrontación.

Reckless. Credits: MBFW Tbilisi.

Cerrando este recorrido por nuevas narrativas de la escena local, Syndrom propone una exploración de los procesos de cambio, entendidos como un terreno donde la vulnerabilidad, la tensión y la fortaleza reconfiguran silenciosamente la identidad. En esta lectura, la feminidad se desplaza hacia un territorio imperfecto y en constante reconstrucción, alejándose deliberadamente de lo pulido para abrazar una estética en transformación continua, como si cada prenda hubiera sido rescatada y reensamblada con una intención nueva. Desde la mirada de su fundadora, Tekla Gurgenidze, el proyecto bebe de la escena underground de Tbilisi e introduce una dimensión poética en la práctica, articulando un lenguaje visual que oscila entre lo táctil, lo inacabado y lo emocionalmente preciso.

Syndrom. Credits: MBFW Tbilisi.
Mercedes-Benz Fashion Week Tbilisi