Del denim al diseño más performático, pasando por lo nupcial: así fue el desfile de los estudiantes del IED Madrid
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Por segundo año consecutivo, la Escuela de Moda del IED Madrid presentó el desfile de sus graduadas y graduados en el marco de Omoda Madrid es Moda.
La pasarela, que en su primera edición inauguró esta fórmula dentro del calendario madrileño, refuerza el vínculo entre formación y mundo profesional al convertir los Proyectos de Fin de Carrera en la carta de presentación de una nueva generación de diseñadores.
De entre todas las propuestas, un jurado profesional seleccionó doce colecciones para llegar a la pasarela, que se dieron cita ayer en el Espacio Jorge Juan, dando forma a una muestra colectiva deliberadamente heterogénea que la dirección de la escuela reivindica como “uno de los principales valores de la convocatoria”.
"La heterogeneidad de las colecciones que hoy veremos sobre la pasarela representa nuestro mayor logro: haber contribuido a formar diseñadoras y diseñadores capaces de construir una mirada propia", señaló Federico Antelo Granero, director de la Escuela de Moda del IED Madrid, quien enmarcó el trabajo de la escuela en la combinación de "la tradición artesanal con la innovación tecnológica".
El galardón de esta edición recayó en Peio Santiesteban y su colección Flores para un Monstruo, uno de cuyos looks había desfilado ya en el desfile de apertura de la Semana de la Moda de Madrid, celebrado hace unos días desde los Jardines de Sabatini.
Más allá de su acabado estético, la propuesta delataba una elaboración exigente, capaz de levantar estructuras arquitectónicas complejas y del trabajo por capas de tejido. En sus palabras, la colección se pensó para explorar "la delgada línea entre la violencia y la belleza para cuestionar quién decide que es un monstruo".
El nivel y la diversidad, sin embargo, se repartieron por toda la presentación.
Alejandra Coco Bassey Oubiña, por ejemplo, partió de la identidad contemporánea y de los códigos heredados del pasado para, tomando la sastrería como punto de arranque, presentar un denim intervenido y estructuras cargadas de detalles de confección, con los botones que no se limitaban a cumplir su función, robándose además algo de protagonismo.
También en denim trabajó Sabela Yilmaz Peinó, que presentó un dos piezas deshilachado con una forma muy interesante como parte de su propuesta.
Penélope García, por su parte, trasladó al cuerpo el fileteado porteño, lenguaje ornamental del espacio urbano. Con esta idea como trasfondo, curvas, espirales y formas orgánicas dieron forma a una lúdica propuesta de ready to wear.
En un registro más performático, Álvaro Blanco presentó "Una tarde con amigos", una colección que, en palabras del creativo, "convierte la imaginación en un refugio frente al rechazo y la soledad".
Y en esa misma línea desenfadada, alejándose por completo del ready-to-wear, Joane de la Quintana Urrutxurtu apostó por incluir una colorida bola de punto como parte de su propuesta "Desastre".