Semanas de la Moda para el gran público no convencen en París y Milán

¿Semanas de la Moda para el gran público con desfiles de ropa disponible para la venta inmediatamente? Esta reflexión iniciada por los profesionales de la moda en Estados Unidos está lejos de convencer en París y Milán.

Los desfiles, como los de moda masculina que comenzaron el viernes en Milán, están reservados a los profesionales (compradores, periodistas) y a los famosos, pero el gran público los sigue cada vez más gracias a las imágenes difundidas de manera masiva por internet. Las colecciones (otoño-invierno, primavera-verano) se presentan tradicionalmente con una temporada de antelación, por lo que los consumidores deben esperar entre cuatro y seis meses para comprar los vestidos vistos en las pasarelas.

Una espera demasiado larga en un mundo de las grandes firmas dominado por la "moda rápida" (Fast Fashion) y que favorece las copias, aseguran algunos actores del sector de la alta costura. Al considerar el sistema actual "inoperante" y "fuente de confusiones para el consumidor", el Consejo de Diseñadores de Moda de Estados Unidos, que representa la industria de la moda en este país, confió a una asesoría un estudio que debe culminar con propuestas en febrero. Una alternativa planteada es la organización para el consumidor de desfiles cuando las colecciones salen a la venta, en la línea de las Semanas de la Moda actuales. Estos desfiles estarían precedidos seis meses antes de una presentación a puerta cerrada para los profesionales, especialmente para permitir a las tiendas poder pasar los pedidos.

Pero esta opción no convence en París ni en Milán, otras ciudades que acogen Semanas de la Moda. "Esto parte de la idea de que creamos una frustración en el público al presentarle productos que no puede comprar. Es cierto. Seguramente es un problema sobre el que debemos reflexionar", reconoce a la AFP Ralph Toledano, presidente de la Federación Francesa de la Costura. "Pero no es la mejor solución" para "París, capital de la creación, del 'savoir-faire'. Nos gusta presentar los vestidos de una manera y con una coreografía que corresponde al espíritu con el que han sido creados", asegura. "No puedo decirle a un modista: 'Congela tu colección durante varios meses'. Algunos de ellos, al día siguiente [del desfile], ya dicen que no les gusta. ¡Imaginen que puede pasar varios meses después!", añade el presidente de la división de moda del grupo Puig (Nina Ricci, Jean Paul Gaultier, Paco Rabanne, Carolina Herrera).

Fenómeno de marketing

Toledano tampoco comparte la idea de Nueva York de que el sistema actual es "inoperante". "¡Nuestra industria tiene un crecimiento exponencial!", defiende. Respecto a una presentación a puerta cerrada para los profesionales, no cree que la confidencialidad de una colección pueda mantenerse actualmente, ni tampoco sus eventuales copias.

Las mismas objeciones se reproducen en Milán. "Se crearía un mercado negro de las imágenes de estas creaciones", predice el homólogo de Toledano en la capital italiana de la moda, Carlo Capasa, presidente de la Cámara Nacional de la Moda Italiana. Capasa señala el riesgo de "transformar la moda en un puro fenómeno de marketing". "El impulso hacia la innovación que da el desfile se perderá", asegura el italiano, para quien las nuevas marcas perderían también el empuje otorgado por el desfile.

Londres organiza por su parte desde hace algunos años un Fin de Semana de la Moda para el público que, pagando una entrada, puede asistir a desfiles de la temporada en curso. Las fronteras entre este acontecimiento y la Semana de la Moda "van a desdibujarse sin lugar a dudas cada vez más" en el futuro, estima Caroline Rush, directora del Consejo Británico de la Moda. "Debemos asegurarnos que las firmas, que cuentan con las Semanas de la Moda para llegar a nuevos socios comerciales y medios de comunicación puedan seguir haciéndolo", defiende.

Varios creadores ya han probado fórmulas alternativas a los desfiles tradicionales, como Versus Versace, que hizo desfilar modelos disponibles inmediatamente en su página web. Givenchy permitió a más de 800 personas, seleccionadas por sorteo, asistir a su desfile el 11 de septiembre pasado en Nueva York.

La propuesta no es, de hecho, una novedad. En 1984, miles de espectadores tuvieron la oportunidad de comprar entradas para asistir a un grande desfile de Thierry Mugler en París. (AFP)

 

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