Más que un proveedor textil: la escena de la moda taiwanesa busca proyección internacional
En la industria de la moda, Taiwán es conocido principalmente como fabricante de tejidos técnicos y sintéticos. En cuanto a la exportación textil, el país ocupa el puesto número nueve a nivel mundial, pero en confección cae hasta el puesto 41, ya que el ensamblaje de las prendas se realiza mayoritariamente en el sudeste asiático. Sin embargo, el negocio de los tejidos también muestra signos de debilidad. En 2025, las exportaciones textiles y de confección disminuyeron un -7,6 por ciento hasta los 6,22 mil millones de dólares, según datos de la patronal del sector Taiwan Textile Federation (TTF), y en 2026 la tendencia a la baja ha continuado. Incluso dentro de la propia federación se reconoce que las competencias en materia de marca y diseño aún tienen margen de mejora.
Es precisamente ahí donde la escena local quiere incidir. En la reciente edición de la Taipei Fashion Week, los diseñadores taiwaneses han buscado conquistar al público combinando artesanía en denim y puestas en escena llenas de espectáculo.
El interés va en aumento. En su primera edición celebrada en el recinto cultural del antiguo cuartel general de la Fuerza Aérea, la semana de la moda ha registrado más de 29,000 visitantes, alrededor de un 43 por ciento más que en la misma temporada del año anterior, según ha informado este lunes el Taiwan Design Research Institute (TDRI), el instituto estatal de diseño que organiza el evento desde la pasada edición. Más allá del público local, la pasarela busca convencer a la prensa y a los compradores internacionales. Entre los más de setenta compradores procedentes de nueve países que han asistido según la organización, figuraban minoristas europeos como Andreas Murkudis, Henrik Vibskov Boutique y Afura Store.
El Ministerio de Cultura de Taiwán, que impulsa la semana de la moda junto con el Ministerio de Economía, ha valorado este crecimiento como una señal de que el nuevo enfoque está dando frutos. El objetivo es ampliar la perspectiva y consolidar el apoyo institucional, abarcando desde la construcción de identidad de marca y la contratación por parte de empresas y entidades públicas, hasta el intercambio internacional. Asimismo, se pretende dar visibilidad no solo a los diseñadores, sino a todo el músculo industrial de Taiwán: diseño y tejidos, tecnología funcional, capacidad de manufactura y cadenas de suministro flexibles.
Conexión con Londres
Hasta la fecha, muy pocas firmas taiwanesas han logrado dar el salto al circuito comercial europeo. Entre ellas se encuentra la marca de streetwear Goopimade, que actualmente cuenta con una colaboración junto al minorista británico End Clothing. Otro ejemplo es Story Wear. Esta firma de upcycling especializada en denim se comercializa en la plataforma británica Wolf & Badger y presenta sus colecciones en el marco de la New York Fashion Week. Además, para estrechar lazos con el mercado europeo, ha participado en la edición número 109 de la feria de moda masculina Pitti Uomo, en Florencia. En Taipéi, la enseña de enfoque sostenible ha contado con una presentación y un estand propio en el área comercial de la semana de la moda.
Para varias de las marcas que han desfilado en Taipéi, Londres parece ser el denominador común. Wang Tzu-Hsin es una de ellas. La diseñadora detrás de la firma Claudia Wang, fundada en 2019, alterna la presentación de sus colecciones entre la capital taiwanesa y la británica según la temporada. Para su propuesta Primavera/Verano 2027, se ha inspirado en los días de primavera que vivió durante su etapa en el Reino Unido y en el ensayo de Virginia Woolf “Una habitación propia”, según detallan las notas del desfile. Los motivos florales dialogan con lunares, rayas y trazos de estética infantil. Tonos como el verde menta, el amarillo mantequilla y un rosa suave refuerzan esa evocación de un prado en flor, mientras que los tejidos ligeros, los plisados y los tops tipo bandana se superponen con prendas de abrigo y elementos de workwear.
Nacida en París en el seno de una familia de artistas, la diseñadora transita en sus creaciones entre el mundo físico y el virtual. Sus pinturas se digitalizan para trasladarse posteriormente a las prendas, mientras que, como telón de fondo, diversos avatares recrean también los estilismos de la colección.
También Ray Chu ha recalado en Taipéi tras su desfile en Londres. Allí ha presentado su colección actual, “Fans Only Club”, con un espacio propio dentro del salón comercial de la semana de la moda, en el que han participado más de cincuenta firmas de moda, accesorios, calzado y estilo de vida. Sus propuestas, de carácter lúdico, apuestan por elementos de estética kitsch como pedrería y lazos extragrandes integrados en la sastrería tradicional. Como contrapunto, incluye prendas de corte más deportivo, como camisetas sin mangas y trajes de baño que recuerdan al merchandising y que ceden el protagonismo a la flora local y al motivo recurrente del “Taiwan Banana Club”. Esta apuesta botánica se traslada también a los materiales, con tejidos de camisería elaborados a partir de fibra de menta y punto de secado rápido fabricado con el denominado “Icy Grass” (hierba de hielo). Algunas piezas ready-to-wear combinan un 40 por ciento de algodón y un 40 por ciento de modal con un 20 por ciento de esta fibra vegetal, diseñada para aportar un efecto refrescante frente al calor y los cambios de temperatura.
Ray Chu es una de las pocas firmas que ya cuenta con presencia internacional en el canal wholesale. Además de su mercado local, tienen un peso importante los países asiáticos vecinos, como China, Japón y Tailandia. No obstante, entre sus clientes también figuran minoristas norteamericanos como la plataforma online de enfoque artístico Ap0ence, Openair Boutique en Los Ángeles y 017/Shop en Vancouver. En Europa, la marca ha dado sus primeros pasos de la mano de Storehouse, un formato pop-up para diseñadores independientes comisariado por la agencia Dyelog en Londres y París.
Historias de la cripta
Del mismo modo, Infdark ya había presentado su colección Primavera/Verano 2027 el pasado mes de septiembre en la Semana de la Moda de Londres, antes de que su diseñador, Kuo Wei, regresara un mes después a Taipéi. Fundada en 2011, la firma se especializa en la estructura, el patronaje y el corte. Según describe en su propia página web, su clientela es rebelde, “sociópata” y siente atracción por el fetichismo. Para este público, la marca ha ofrecido en Taipéi una performance a medio camino entre Drácula y el videoclip de “Thriller”, de Michael Jackson. Estas referencias se reflejan también en una colección de atmósfera sombría, recorrida por detalles como lazadas, fruncidos y ojales metálicos. Los cortes asimétricos, las aberturas tipo cut-out, la superposición de capas y un estampado inspirado en las vetas del mármol refuerzan este enfoque. Dicho motivo se ha desarrollado en colaboración con el especialista taiwanés en piedra natural Gaode Stone (高得石材).
El tono oscuro se ha mantenido en la propuesta de Jenn Lee, quien también desfiló en Londres en septiembre. La diseñadora fusiona la sastrería artesanal del tradicional qipao con una estética gótica. Elementos clásicos como el cuello mandarín y los botones de nudo chino en vestidos de acabado sedoso contrastan con hombros radicalmente estructurados, aberturas cut-out, acordonados y piezas de cuero. Todo ello acompañado de un maquillaje de ojos intensamente ahumado. En cuanto a la paleta cromática, la colección —presentada en un club subterráneo de Taipéi— oscila entre el negro y el rojo característico de la indumentaria tradicional.
Iris Yang también muestra una clara inclinación por el romanticismo oscuro. En sus diseños, el tul ligero y transparente dialoga con la corsetería y el látex de estética fetichista, todo ello articulado mediante una sastrería contundente y una minuciosa atención al detalle. Fruncidos, lazadas y motivos de cruces completan los estilismos. Graduada por la prestigiosa escuela londinense Central Saint Martins, la creadora ha llevado por primera vez su joven firma, Nocturne Key Archive, desde Londres —su actual lugar de residencia— de vuelta a sus raíces en Taiwán. Sus diseños actuales se han presentado fuera del calendario oficial a través de una pop-up en Rec Taipei, la concept store de la marca de joyería taiwanesa Recovery Design.
El gran escenario
Parte de la puesta en escena de Infdark ha corrido a cargo del grupo de animadoras Power Me, para quienes la firma también ha diseñado un nuevo uniforme. Sin embargo, el fenómeno de las animadoras también ha estado presente en el desfile de Inmories, donde han desplegado sus coreografías bajo una canasta de baloncesto y entre las filas de asientos de los invitados. La marca de streetwear ha colaborado con la liga profesional de baloncesto de Taiwán, la Taiwan Professional Basketball League (TPBL), trasladando la dinámica corporal y los movimientos de los jugadores profesionales a las siluetas de las prendas, según señala el comunicado de la organización. Sobre la pasarela se han visto desde diversas camisetas deportivas hasta prendas de outerwear y conjuntos de dos piezas de corte relajado, que combinan el espíritu atlético con líneas de corte más clásico.
Muchas firmas han querido aprovechar la ocasión para respaldar sus colecciones con un fuerte componente de espectáculo. Ya en el desfile inaugural de Daniel Wong, la banda taiwanesa de pop-rock 831 ha sido la encargada de abrir la pasarela, desfilando primero como modelos antes de ofrecer un miniconcierto.
Bajo el título “Dress Code”, Wong ha jugado con los códigos del uniforme y la etiqueta formal. Su propuesta ha incluido trajes clásicos reinterpretados mediante estampados, volantes, ejercicios de deconstrucción y alteraciones de la silueta. Asimismo, los pañuelos con monogramas, las grafías con el nombre de la colección y los motivos ecuestres se han integrado en diversos estilismos o han servido de base para confeccionar vestidos fluidos, faldas y tops.
Denim de segunda mano
En lo que respecta a la selección de materiales, el denim ha desempeñado un papel protagonista, aunque rara vez como tejido virgen. Story Wear ha recurrido a la inteligencia artificial para clasificar pantalones vaqueros donados por 1,200 personas y transformarlos en un nuevo denim jacquard. Por su parte, la firma de moda femenina Aish, fundada por Jean Hsia, ha ensamblado distintas variedades de tejido vaquero mediante la técnica del patchwork para dar forma a pantalones de corte holgado. Claudia Wang, en cambio, ha optado por incorporar este tejido únicamente a nivel visual, a través de estampados de efecto trompe-l’œil.
Sí se ha empleado tejido nuevo en la colaboración entre Oqliq —la firma de enfoque técnico fundada por Lin Chia-Hao y Chi Hung— y la marca de moda funcional Wisdom. Esta alianza ha fusionado el denim con la verdadera especialidad de la industria taiwanesa: los textiles técnicos. La propuesta se ha exhibido sobre maniquíes dispuestos en vitrinas de cristal, envueltos en múltiples capas de tejido vaquero oscuro que evocaban una suerte de híbrido entre guerrero y momia.
Aún está por ver si estas puestas en escena y la experimentación en torno al denim se traducirán finalmente en pedidos en firme. Entre los compradores internacionales, sin embargo, el entusiasmo ha sido moderado. Al ser consultados, varios coincidían en haber visto propuestas interesantes, aunque señalaban que no encajan necesariamente en la selección de sus tiendas.
Con todo, los cimientos están ahí: desde el liderazgo en tejidos técnicos y el savoir-faire productivo hasta una escena creativa que ya opera con naturalidad entre Taipéi y Londres. La próxima oportunidad para mostrar su potencial llegará en marzo, cuando la Taipei Fashion Week regrese al recinto cultural para presentar las colecciones de la temporada Otoño/Invierno 2027.
FashionUnited ha sido invitado a Taipéi por el TDRI.