La moda inclusiva toma la pasarela de Kiev de la mano de veteranos de guerra
Kiev (Ucrania) - En un rincón de una inmensa sala de ladrillo visto, varios modelos se visten en silencio con prendas de lino. Solo resuena el chasquido metálico de una prótesis: Iaroslav Charkiï, veterano ucraniano, también se prepara para desfilar en la Fashion Week de Kiev.
Desde la invasión rusa de 2022, entre 50.000 y 100.000 soldados han regresado del frente con amputaciones, según las ONG. Iaroslav es uno de ellos. "Tengo un pie en el Donbás y el otro en la pasarela", bromea el joven veterano, de apenas treinta años.
Médico de combate en las fuerzas especiales, perdió una pierna en el infierno de los enfrentamientos del este de Ucrania. Pero, desde hace dos años, ha "pasado de un universo a otro" y, lejos de las explosiones, se prepara para enfrentarse a los flashes de los fotógrafos con un poco de miedo escénico.
A pesar de las bromas de sus compañeros de armas, ha elegido las pasarelas para defender las creaciones del diseñador ucraniano Igor Sidletskiy, pensadas para quienes viven con una prótesis.
Apartado, junto a otros cuatro veteranos, desliza su pierna de metal en un pantalón corto y ancho de color negro. Amputado por debajo de la rodilla, normalmente tiene que quitarse el pantalón por completo para ajustar la prótesis, lo que le provoca "una cierta incomodidad" en público.
"Veo que la gente a mi alrededor a veces también se siente incómoda", dice. Pero las creaciones de Igor Sidletskiy son anchas y fáciles de poner. "¡Es práctico y, al mismo tiempo, tiene estilo!", asegura Iaroslav. Se sube el cuello y se pone las gafas de sol. Al otro lado de la sala, la voz del diseñador rompe el silencio: "¡Estad listos en diez minutos!". "Recibido", responde Iaroslav con tono marcial.
Destruir y crear
En un bosque de interminables piernas esbeltas, las extremidades de metal de Mykola Kovalyov se afanan junto al perchero. El joven se pone una camisa fluida, se echa hacia atrás su larga melena negra y esboza algunas poses mientras ríe. Sin embargo, insiste: no es "ni una estrella, ni un bailarín, ni un actor". Es un soldado.
Se alistó en los primeros días de la invasión rusa y, cuatro años después, perdió ambas piernas en la región de Sumy, en el noreste. Desde entonces, este joven de 22 años se siente perdido. "Todavía no sé quién soy ni en qué quiero convertirme", confiesa.
Por eso, cuando surgió la oportunidad de subirse a la pasarela para defender la moda inclusiva, no lo dudó, "porque es arte; algo que aporta los recursos que la guerra nos quita". "Allí había que destruir. Aquí creamos", resume, a pocos minutos de su primer desfile.
Últimos retoques. Mykola busca desesperadamente sus gafas de sol. Detrás de él, el murmullo crece poco a poco mientras los primeros invitados toman asiento. Entre el público, se adivinan algunas prótesis bajo los vestidos y pantalones. Risas sonoras, atuendos extravagantes, ráfagas de flashes: el desfile está a punto de comenzar.
La necesidad de la inclusión
Un solemne minuto de silencio en memoria de los caídos desde el inicio de la invasión rusa, seguido de unas notas de piano: avanzan los primeros modelos.
Entre dos cascadas de pelo rizado, aparece la cabeza rapada de un soldado de complexión ancha. Estalla una ronda de aplausos. Al llegar al final de la alfombra roja, junta los talones instintivamente en un gesto marcial antes de dar la vuelta, bajo una lluvia de flashes de los teléfonos.
Tras él, Mykola y Iaroslav caminan con paso seguro. Los tejidos blancos y los tonos carne contrastan con el brillo cromado de sus prótesis. Cuando pasa el último modelo, toda la sala se pone en pie en medio de un atronador aplauso.
El diseñador Igor Sidletskiy aparece entonces en la pasarela, sin aliento y con una sonrisa de oreja a oreja. De vuelta en el backstage, Olga Dolga, de 30 años, apenas puede contener las lágrimas. Única civil en desfilar con una prótesis, esta residente de Dobropillia, en el corazón de los combates del Donbás, perdió una pierna durante el bombardeo ruso de una tienda.
"Ahora más que nunca, es necesario visibilizar la necesidad de inclusión, porque demasiados chicos y chicas han perdido alguna extremidad", declara a la AFP.
Iaroslav comparte la misma batalla y le gustaría lanzar su propia marca de ropa.
"Para que las personas con amputaciones ya no tengan que preguntarse dónde encontrar un pantalón cómodo", explica, antes de concluir con una sonrisa: "Pero con estilo. Porque para mí, el estilo es importante".