El guardainfante destrona la bermuda en la pasarela parisina

Los diseñadores dejaron de fijarse en la calle en la Semana de la Moda parisina para inspirarse en los libros de historia y la moda aristocrática: vestidos armados, pelucas y cintas destacaron en los desfiles de firmas como Loewe, Thom Browne y Vivienne Westwood.

Uno de los pases más aplaudidos en este maratón de 9 días, que finaliza el martes, fue sin dudas el de la marca de origen español Loewe. El hecho de bucear en los patrones del siglo XVI y XVII le valió la admiración de The Guardian, que auguró un exitoso futuro a las prendas diseñadas por el norirlandés Jonathan Anderson.

La "influencia de está colección llegará lejos", pudiendo incluso "dominar la próxima década", escribió en el rotativo británico la crítica de moda Hannah Marriott, tras el desfile del pasado viernes en la sede de la Unesco.

Loewe propuso para la próxima primavera-verano delicados vestidos con encajes y transparencias, resueltamente modernos. Pero en una voluntad de "explorar las caderas" los remató con guardainfantes (miriñaque), así como gorgueras (golilla), en un claro guiño al pasado.

Paso a la fantasía

Los detalles históricos de esta colección se convirtieron en cambio en los protagonistas del desfile de prêt-a-porter del extravagante Thom Browne, que recreó un ambiente versallesco, con pelucas cónicas coronadas por velos y tontillos (armazón).

El influyente sombrerero británico Stephen Jones, que participó en esta colección inspirada en el personaje histórico de Madame de Pompadour, estimó que la moda está reclamando un poco más de pompa.

"Hubo esta idea generalizada" de que la moda tenía que ser "práctica", cosa que hizo que la ropa callejera inundara las pasarelas en las últimas temporadas, dijo Jones, colaborador habitual de firmas de lujo como Dior, Schiaparelli y Valentino. "Pero creo que la gente lo que quiere ahora es fantasía".

Cenicientas modernas

Todavía más exagerados fueron los volúmenes de los vestidos de baile de Balenciaga, de colores metalizados y lazos extragrandes, como si se tratara de personajes femeninos salidos de un cuento de hadas.

"Se acabaron los vestidos minimalistas, la tendencia es ahora los vestidos de baile tipo princesa futurista", destacó la edición francesa de la revista Vogue.

Bella Hadid atrajo por su parte todas las miradas con un inesperado vestido fucsia de cola, firmado por el 'rey' de la moda callejera Virgil Abloh para su firma Off White. La top también lució una exuberante sombrilla haciendo conjunto con un vestido blanco de tul con armazón en el desfile de Vivienne Westwood, otra colección inspirada en el siglo XVIII y el universo de Mozart.

El belga Dries Van Noten también dejó de lado sus patrones minimalistas en busca de volumen y exuberancia. Para ello, se asoció con el icónico diseñador francés Christian Lacroix, que abandonó hace una década la alta costura para dedicarse al vestuario de obras de teatro y ópera.

Inspirados en el filme de culto de Stanley Kubrick "Barry Lyndon", el dúo presentó una colección con tocados de plumas, volantes y vestidos pomposos.

"La moda a veces es muy misteriosa", reflexionó Jones. "Toda esta gente que piensa lo mismo a la vez, por algo debe ser", añadió.(AFP)

Photo: Dries Van Noten ss20, catwalkpictures

 

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