44 modelos demandan a Vogue y a Moda Operandi por hacer un uso indebido de su imagen

Madrid – Un grupo de 44 modelos profesionales, que han aparecido en campañas para firmas de moda tan conocidas como Chanel, Dior, Louis Vuitton, Versace, Prada o Lanvin, así como para las de cadenas como Zara, Nike o H&M, presentaban a comienzos de este mes de septiembre una demanda conjunta ante el Tribunal Federal del Estado de Nueva York contra la editorial Condé Nast, responsable, entre otras, de la publicación de la revista de moda Vogue, y contra el portal de ventas online Moda Operandi. A las que acusan de presuntamente haber hecho un uso indebido, y con claros fines comerciales, de su imagen a través de la utilización sin su autorización tanto de fotografías suyas como de videos.

“A sabiendas de que se requiere de una autorización del modelo para usar su nombre, su imagen o cualquier otro aspecto similar con fines comerciales, publicitarios o comerciales”, argumentan en su escrito de acusación los demandantes, tanto Moda Operandi como Vogue habrían hecho uso de su imagen en sus respectivas páginas web con claros “fines comerciales, publicitarios y comerciales” sin que ninguna de las compañías responsables “buscase u obtuviese el consentimiento previo y por escrito de ninguno de los demandantes”. Casi un medio centenar de modelos firmantes, entre los que se encuentran algunas de las representadas por la agencia Next Management, como las modelos Anok Yai, Abby Champion, Grace Elizabeth, Grace Hartzel, Linsiey Montero, Anna Cleveland o Binx Walton.

Supuesta utilización de su imagen con claros fines comerciales

En su escrito de demanda, las modelos acusan a ambas compañías de realizar esta práctica de manera “consciente” y deliberada, atentando con ello a su sustento y a su propia carrera como modelos. Unas circunstancias que las demandantes buscaron solucionar, afirman sus abogados según las informaciones recogidas por el medio The Fashion Law, enviando cartas de cese y desistimiento de la práctica tanto a Condé Nast como a Moda Operandi en abril de 2020. Requerimientos a los que se añadía un acuerdo de confidencialidad, como muestra de buena fe y a la espera de poder alcanzar alguna clase de entendimiento. Esfuerzos que finalmente caían en saco roto, sin que las partes lograsen finalmente alcanzar ningún acuerdo y manteniéndose las fotografías alojadas en los respectivos portales web tanto de Vogue como de Moda Operandi.

En el caso de la popular revista de moda, una de las principales cabeceras del grupo editorial Condé Nast, las modelos acusan a Vogue de emplear fotografías suyas, incluidas las tomadas por fotógrafos de la propia revista, en su página online con el fin de comercializar, promover, anunciar y e incrementar las ventas de Moda Operandi. Para lo que Vogue no habría dudado en publicar “imágenes de las demandantes en sus galerías fotográficas de los desfiles junto a un ícono emergente de una bolsa de la compra roja y el texto ‘comprar este look’”. Lo que representaría, según los demandantes, un uso a todas luces no autorizado de su imagen.

De manera paralela, por su parte acusan a Moda Operandi de emplear fotografías y vídeos suyos tanto desfilando sobre la pasarela como en el backstage con el único fin de “lograr un beneficio económico redirgiendo el tráfico hacia su página web”. Una práctica de la que Moda Operandi, argumentan las modelos, era consciente que no podía realizar, lo que se demostraría con el hecho de que no dudó en “recortar, alterar y modificar” algunas de las fotografías “en un esfuerzo por evitar eludir” las limitaciones que impone la ley en relación a los derechos de imagen.

“Al alterar, mutilar y modificar radicalmente esas imágenes de los demandantes”, defienden estos en su escrito de acusación, Moda Operandi se vio inmersa “en una práctica cínica únicamente encaminada a evitar las responsabilidades que le exigen la ley estatal y federal”. Lo que habría hecho “con el pleno conocimiento de que no había solicitado ni obtenido el permiso de ninguno de los demandantes”.

Compensaciones económicas y “ejemplares”

Como compensación a esta práctica, a su juicio, ilegal que habrían venido desarrollando ambas compañías, los demandantes exigen una compensación tanto económica como de “ejemplaridad”, que se traducirían, entre otros aspectos a dirimir durante la causa, con una orden judicial permanente que prohíba a las compañías acusadas hacer tales usos no autorizados de las imágenes en el futuro.

Así pues, en la demanda no se entra a valorar ninguna clase de infracción por motivos de copyright, puesto que tanto Vogue como Moda Operandi contarían con la autorización de los responsables de haber realizado las fotografías, que en ningún caso fueron las propias modelos. Resultando por tanto el procedimiento en un una singular causa en la que lo que se argumenta es que el contar legalmente con el derecho para la utilización de las imágenes, desde el punto de vista de sus derechos de autor, no sería requerimiento suficiente como para su utilización con fines comerciales. Un razonamiento similar al que, tal y como se incluye en la propia demanda, argumentó otro grupo de modelos de la agencia Next en el escrito de acusación que presentasen en febrero de 2017 contra la compañía estadounidense de moda de segunda mano The RealReal. Procedimiento que entonces finalizaba con un acuerdo extrajudicial entre las partes.

Photo Credits: PippiLongstocking vía Shutterstock.

 

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