Moda en París: Dior revivió sus clásicos, Valli vistió princesas rusas

La casa Dior acudió a la fuente de sus propios clásicos para la colección de alta costura presentada este lunes a la espera del inminente nombramiento de la italiana Maria Grazia Chiuri como nueva directora artística.

Aunque oficialmente la llegada a Dior de la actual diseñadora de Valentino no fue anunciada, todos la dan por descontada. Chiuri, que presentará su última colección para Valentino el miércoles, codirigida por Pierpaolo Piccioli, tomará el puesto dejado vacante el año pasado por el belga Raf Simons.

Moda en París: Dior revivió sus clásicos, Valli vistió princesas rusas

Para esta colección otoño-invierno de espera, a cargo del taller Dior, Lucie Meier y Serge Ruffieux apelaron a uno de los trucos visuales favoritos del fundador Christian Dior: contrastar blanco con negro. "Dior adoraba la yuxtaposición de los dos. 'El blanco --decía-- es simple, puro y pega con todo, mientras que sobre el negro podría escribir un libro entero'".

La famosa silueta "Bar" --chaqueta de cintura muy ajustada que se lleva con una falda larga-- aparece con variaciones en buena parte de esta colección de sobria elegancia. La única fantasía fuera del blanco y negro es algún dorado que aparece a menudo bordado y se lleva casi como una joya. El poeta Jean Cocteau decía de Dior: "Nombre mágico, que funde en una sola palabra Dios y oro".

Schiaparelli y Giambattista Valli

El desfile Schiaparelli rindió homenaje a la famosa colección "Cirque" que en 1938 presentó la fundadora de la casa que lleva su nombre, principal rival de Coco Chanel. Famosa por su amor al espectáculo y el universo de los surrealistas, a Elsa Schiaparelli --amiga de Dalí y Cocteau--, le encantaba mezclar arte y moda. Para su colección otoño-invierno, el director artístico Bertrand Guyon apeló al "brillo, luminosidad, colorido y sublimación del cuerpo".

Moda en París: Dior revivió sus clásicos, Valli vistió princesas rusas

Acompañadas por música compuesta por Nino Rota para el "Casanova" de Fellini, las modelos avanzan como en un sueño, a paso lento. La actriz española Rosy de Palma observa sentada en primera fila. Los hombros están muy marcados. Hay bordados que decoran una chaqueta o un vestido de terciopelo negro con acróbatas y malabaristas.

Otra estilo Arlequín está recubierta de lentejuelas color acuarela. El icónico "rosa shocking" de la casa regresa en toques esporádicos, por ejemplo en un espectacular ave fénix bordado en un vestido largo. El italiano Giambattista Valli se inspiró por su parte en la película "El arca rusa" (2002) para una suntuosa colección de trajes de cóctel y princesas en vestido de fiesta. "En la cultura rusa existe esa feminidad absoluta y esa búsqueda de lo extraordinario, de la sublimación, de lo surreal", explicó el creador a la AFP tras el desfile.

Su colección desplegó volados y transparencias, profusión de tules y organzas, seda y terciopelos, en conjuntos engalanados con brillantes de Buccellati. El desfile de 46 modelos fue creciendo en intensidad hasta la apoteosis final de dos trajes de baile y una novia, que el público aplaudió a rabiar. "En momentos en que en París hay una atmósfera un poco dura y sombría, quise traer luz y ligereza", dijo Valli.

Alta costura del futuro

Fruto de sus viajes a Japón, la joven diseñadora holandesa Iris Van Herpen admira la cultura de ese país que inspiró su colección bajo el título "Seijaku", es decir la búsqueda de equilibrio en un mundo caótico.

Moda en París: Dior revivió sus clásicos, Valli vistió princesas rusas

En la nave inundada de incienso de un oratorio barroco, a dos pasos del Louvre, el músico Kazuya Nagaya toca una suave música con tazas zen, desplegadas en el suelo. Casi inmóviles, las modelos posan como si fuesen estatuas, muñecas o autómatas. Hay muchas formas orgánicas en esta colección de una docena de siluetas. Un vestido de tul y organza flota en el espacio inmóvil del templo protestante. Otro, realizado con cristales Swarovski, parece cubrir de gotas de agua el cuerpo femenino.

Realizado con más de mil esferas de cristal sopladas a mano y recubiertas de silicona transparente, un vestido llegado del futuro cautiva con reflejos iridiscentes. Otro glorifica frontalmente la esencia femenina en un sugerente juego de concavidades orgánicas, creadas gracias a las nuevas técnicas láser. Su moda, explicó la diseñadora de 32 años tras el desfile, "explora nuevas formas de hacer vestimenta para el futuro". Una apuesta valiente en una época en que incluso creadores de grandes marcas parecen a menudo temerosos de dar el menor paso sin apoyarse en referentes de décadas pasadas. (AFP)

Photos: Dior, Schiaparelli, Irs van Herpen © Catwalkpictures.com

 

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