Comprar ropa de segunda mano ¿es sostenible?

En 2011 el ecologista Mark Browne encontró en sedimentos marinos -que había recolectado alrededor del mundo- una constante alarmante: fibras sintéticas. En su investigación logró estimar que un 85 por ciento de contaminación marina producida por el hombre está compuesta por microfibras, las mismas que se usan en la elaboración de prendas textiles a nivel mundial. Estas pequeñas partículas de nylon, poliéster y spandex son dañinas para la salud humana, causan enfermedades de la piel y en casos más extremos problemas de fertilidad y hasta cáncer. Por su parte, en el océano afecta la cadena alimenticia de la que nosotros también nos beneficiamos, y ya en tierra firme, continúa afectando a espacios donde la ropa que ya no se usa tardará cientos de años en desintegrarse mientras emite gases tóxicos a la atmósfera.

La pregunta que seguramente cualquier lector se estará haciendo en este momento tras estos datos tan desalentadores es ¿y qué puedo hacer yo para evitar esta enorme cadena de contaminación?¿Es posible realmente cambiar algo desde nuestra faceta de consumidores? La respuesta es sí, siempre se puede hacer algo, por pequeño que sea, y aportar nuestro granito de arena luchando así por una industria más responsable.

Desde hace décadas, diferentes organizaciones y profesionales han estado trabajando en alternativas a este gran problema así se han descubierto, nuevas materias primas más sostenibles, fórmulas para la reducción de tóxicos en la creación de las prendas, procesos productivos más eficaces y menos contaminantes, etc. El objetivo es claro: conseguir controlar los enormes costes sociales y medioambientales que conlleva el desenfrenado y peligroso desperdicio de ropa que es producto del consumo acelerado del fast fashion.

Comprar ropa de segunda mano ¿es sostenible?

En este panorama surge también una de las soluciones, a la vista más sencillas: reutilizar la ropa que ya existe. Hace 20 años, vestir ropa de segunda mano estaba “mal visto” sin embargo, hoy cada vez más es considerado una tendencia “cool” y “green” que conlleva una gran responsabilidad para con el medioambiente, ya que, cada prenda que se compra de segunda mano significa alargar el ciclo de vida de prendas de ropa que de otra manera hubieran terminado siendo desechadas.

El resurgimiento de la ropa second-hand

Reutilizar ropa es una práctica común desde siempre. Muchos usaron la ropa de sus hermanos mayores, algunos incluso la ropa de los padres cuando estos fueron jóvenes... Algo que más de una vez hemos escuchado de boca de nuestros abuelos o padres. Ahora, las prendas de segunda mano han llegado aún más lejos; hay tiendas dedicadas específicamente a la venta de estas prendas que fueron desechadas por personas cansadas de sus mismos looks, ropa que ya no les quedaba bien o simplemente prendas que alguna vez compraron por impulso y ya no la quieren tener. Hay incluso tiendas que buscan ropa ‘vintage’ de grandes marcas y la venden a precios exorbitantes debido a su valor dentro de la historia de la moda. Y es que, ahora más que nunca, las tiendas de segunda mano tienen su propio mercado alrededor del mundo.

Según el portal Neutralidad.es, en 2017 7 de cada 10 españoles compraron o vendieron objetos de segunda mano. El mercado, que se encuentra en alza, llega a más personas día a día; unos buscando prendas únicas, otros buscando ropa a menor precio, otros que están seguros que con esta práctica contribuyen a disminuir la contaminación, etc.

Lo que si que es cierto, es que los beneficios de adquirir ropa de segunda mano no se limitan tan solo a la parte ambiental, sino que también contribuyen a la moda y al estilo personal. Una ventaja es que a cambio de comprar una blusa en una tienda de fast fashion, donde habrán cientos de personas con el mismo estampado y estilo, comprar una blusa en la ropa usada garantiza, en bastantes casos, piezas únicas.

Comprar ropa de segunda mano ¿es sostenible?

Otra ventaja es que la ropa ‘vintage’ muchas veces tiene más calidad que la ropa actual. Algo que para nada es raro, ya que hace diez, veinte o treinta años la ropa se hacía un poco más consciente, con materiales menos baratos y más resistentes. Aún no había llegado con fuerza el fast-fashion y su modelo de producción basado más en la producción masiva que en la propia calidad de las prendas. Esto garantiza que, incluso siendo una prenda de segunda mano, en una gran parte de los casos esa prenda de calidad durará mucho más.

El informe Second Hand Effect, de la ONG Internacional WWF, afirma que esta práctica es una importante contribución para que los consumidores puedan reducir la explotación de recursos naturales. En palabras de Karin Lindwall, Jefe de recaudación de fondos de WWF “Los marketplaces hacen posible que los bienes de consumo se reutilicen muchas veces antes de su reciclaje”.

Ropa de segunda versus ropa sostenible ¿Cuál es mejor?

Según un estudio de The Waste and Resources Action Plan (WRAP) en el Reino Unido, extender la vida de una prenda aproximadamente por 2.2 años reduce de 5 al 10 por ciento la huella de carbono, agua y desechos. Esto quiere decir que al adquirir una prenda usada se puede ahorrar energía, agua y evitar la contaminación por residuos y teñidos.

Por otro lado, la ropa sostenible es aquella que desde el diseño evita la mayor cantidad de residuos, garantiza el desarrollo local de las comunidades, ocupa materiales que no contaminarán en un futuro y aseguran el trabajo digno de las personas que se dedican a elaborar las prendas. Entonces... ¿Cuál sería la opción más viable para disminuir los daños al medio ambiente?

Durante los últimos años la discusión se ha profundizado. Y han surgido voces críticas que claman, como Jess Berentson-Shaw de Huffington Post, que a pesar de ser una práctica sostenible, comprar ropa usada no es realmente ético. Originalmente, la ropa usada no fue hecha bajo las condiciones éticas de trabajo justo o con materiales menos dañinos para la salud. “Aunque comprar una prenda preloved puede ser una opción ética para el consumidor (eligen no dar dinero directamente a las empresas que se benefician de las prácticas de explotación laboral) no hace que la prenda sea ética. La elección del consumidor no es lo único que importa en términos de ética.”

Comprar ropa de segunda mano ¿es sostenible?

En este punto, cierto es que el consumidor no puede omitir o ignorar las condiciones con las que se elaboró originalmente esa ropa pero, a la vez ¿quizás no es mejor comprar una prenda ya usada que dejar que esta se convierta en un desecho que seguirá contaminando?

Si bien lo ideal en términos éticos sería adquirir prendas cien por cien sostenibles que garanticen en definitiva menos desechos y mejores condiciones para los que trabajaron esas prendas, contribuyendo al mismo tiempo a la economía circular, adquirir ropa usada sería un camino intermedio que contribuye a reducir la huella de carbono y la contaminación a través de prendas que ya existen y de otra forma acabarían en vertederos.

¿Donde encontrar ropa de segunda mano?

Diferentes lugares alrededor del mundo se dedican a este relativamente nuevo y famoso negocio. Hay diferentes mercadillos o flea-markets especializados en venta de artículos usados, no solo ropa sino también muebles, accesorios, calzado y muchas cosas más en calidad de vintage items. En España hay diferentes lugares donde poder encontrar este tipo de prendas o artículos, algunos de ellos son por ejemplo, Holala! ubicado en diferentes puntos del país y cuya sede más conocida se sitúa en Barcelona; La Segunda en el barrio de Tres Forques de Valencia; Magpie Vintage Clothes que se encuentra en Madrid, etc.

Por otra parte, hay tiendas conocidas mundialmente como el Green Flea en Nueva York o el mercado de segunda en Nothing Hill en Londres, lugares que también ofrecen mucha variedad. Finalmente también hay tiendas a través de la web que prestan sus servicios de venta de segunda como Segundamano.es, Etsy.com, Ebay.es y muchas más.

Sea como sea, adquirir prendas usadas es ahora más fácil que nunca y con ello se consigue ayudar de manera efectiva a reducir el impacto negativo medioambiental que causa la industria de la ropa. Y aunque es cierto que, lo ideal sería comprar prendas nuevas y cien por cien sostenibles apostando de lleno como consumidores por un cambio directo en la industria de la moda, si no es posible adquirir estas prendas, la segunda mano es una solución intermedia que supone la mejor opción para iniciar un camino real hacia un más consumo responsable y sostenible.

Fotos: freeimages. Autores: Phillip Collier, Brendan Gogarty, Ginae B. McDonald y Lotus Head.

 

Noticias relacionadas

MÁS NOTICIAS

 

ÚLTIMAS OFERTAS DE TRABAJO

 

LO MÁS LEÍDO