Cientos de personas conmemoraron este martes en Bangladés el quinto aniversario del derrumbe del taller de confección Rana Plaza, una de las peores catástrofes industriales, que dejó al menos 1.130 muertos y más de 2.000 heridos el 24 de abril de 2013.

Sobrevivientes y familiares de las víctimas depositaron ramos de flores al pie del monumento -una hoz y un martillo de cemento- que recuerda la tragedia ocurrida en la periferia de Dacca. Ante el monumento desfilaron militantes sindicales que reclaman el enjuiciamiento de los responsables del dramático accidente.

"Los trabajadores heridos se han convertido en muertos vivientes. Exigimos un juicio rápido de los culpables. Han transcurrido cinco años y prácticamente no hubo avances en el juicio por asesinato", declaró a la AFP Jolly Talukder, un responsable sindical.

El propietario del Rana Plaza, Sohel Rana, y unas cuarenta personas -entre ellos responsables de la fábrica e inspectores de trabajo- están procesados pero hasta ahora no hubo ninguna condena. El accidente de Rana Plaza dejó al descubierto el incumplimiento de las normas de seguridad y el lado oscuro de las fábricas de las grandes marcas occidentales, inmersas en una frenética carrera por lograr bajos costos de producción.

El edificio de ocho pisos, en el cual trabajaban en el momento del accidente 3.500 obreros, se desplomó como un castillo de naipes. Abdul Awwal, 58 años, viajó desde el norte del país para homenajear a su hija de 25 años, Rozina Khatun, cuyo cuerpo no ha sido identificado. "Incluso después de los tests de ADN en todos los cuerpos aún no han sido identificada", dijo Awwal, quien quedó a cargo de la cría de su nieto de once meses. "El niño no tiene recuerdos de su madre. Tampoco tiene una tumba para el duelo", agregó entre lágrimas.

Varios extranjeros en representación de las marcas de ropa internacional también estuvieron presentes en el recuerdo a las víctimas. Bangladés, país pobre del sur de Asia, es uno de los países con los salarios más bajos del mundo, a partir de 65 dólares al mes. El sector textil emplea a cuatro millones de personas en el país.

Según empresas especializadas, la seguridad de las empresas bangladesíes mejoró desde 2013. Una agrupación de un centenar de marcas europeas advirtió no obstante que "persisten importantes problemas de seguridad potencialmente mortales" en los 4.500 talleres textiles del país. (AFP)